Para el último esfuerzo antes del día de descanso hubo que aplicarse en cuerpo y alma. La etapa circular trazada al sur de Al Duwadimi que estaba prevista para la víspera se ha reducido a 345 km para que todos los pilotos pudieran seguir el largo tramo de enlace hacia el vivac de Riyadh.

Antes han tenido que batirse el cobre con una parte de navegación compleja, tanto en las pistas pedregosas del principio de la especial como en la sucesión de valles y macizos de dunas al final de la etapa.

Los motoristas se encargaban de abrir pista y lo han pagado caro pese a las bonificaciones recibidas por los tres motoristas más expuestos, pero Branch ha aprovechado la oportunidad para imponerse y Sébastien Loeb ha hecho lo propio. En cualquier caso, los líderes al llegar al ecuador de la carrera siguen siendo Skyler Howes y Nasser Al Attiyah.

No todo el mundo consigue que el gran equilibrio de fuerzas del Dakar se decante a su favor. Muchos lo intentan y pocos lo logran. En la 8ª etapa, esa era la misión que se había propuesto Mason Klein, el virtuoso estadounidense que empieza a asustar a todos sus rivales.

Al terminar la especial, el chico creía haber hecho el mejor tiempo de la etapa, pero el honor se lo ha arrebatado de las manos el botsuanés Ross Branch para aportar una segunda victoria de especial al fabricante indio Hero, después de la obtenida por Joaquim Rodrigues el año pasado.

Consciente de la fantástica actuación que acababa de rubricar, Klein se congratulaba ante todo de haber tomado la punta de la carrera, lo que ya constituía un primer indicio de clase y buenas maneras, pero una penalización por exceso de velocidad lo ha privado de la victoria y es su compatriota y mentor Skyler Howes quien continúa dominando la categoría de motos a mitad de carrera.

El riesgo de que Nasser Al Attiyah conociera de primera mano ese ascensor emocional era ínfimo gracias a la hora larga que le sirve de colchón en el crono. Sin embargo, el jefe de filas no ha ido a asegurar y ha marcado el segundo mejor tiempo del día, con lo que añade dos minutos más a su cómoda ventaja sobre su compañero de equipo Henk Lategan en la general.

Las precauciones de Al Attiyah podrían tener que ver con la capacidad de reacción que intuye en Sébastien Loeb, quien, si bien no representa un peligro real, muestra una progresión que supone un reto para el catarí (véase la sección. Con su segunda victoria de etapa de este año (la 18ª en total en el Dakar), el Hunter se coloca al acecho por detrás de los tres Toyota que dirigen el baile.

Mientras tanto, Carlos Sainz intentaba hacer brillar con luz propia su RS Q e-tron E2 para hacerse como fuera con la especial, pero una penalización de 5 minutos por exceso de velocidad echó por tierra ese plan que podría haber devuelto la sonrisa al clan Audi.

Las victorias de etapa también son la única satisfacción que le queda a Manuel Andújar: el argentino consigue su tercera especial del año, pero no logra recortar más de 2 minutos al retraso que lo separa de Alexandre Giroud, el más tranquilo de los líderes del Dakar en el día de descanso. Guillaume de Mevius, siempre en la pugna con Austin Jones, tampoco se encuentra en una posición así de cómoda en lo más alto de la clasificación de los T3, puesto que la distancia entre ambos es de tan solo 3’19’’ al llegar a Riyadh.

El portugués João Ferreira se mueve muy lejos de ese duelo, pero a cambio se ha adjudicado su primera victoria de especial en su primera participación en el Dakar, hazaña que también sirve para ofrecer a Yamaha su primer éxito en la categoría. En T4, el excuadriciclista argentino Jeremías González Ferioli (2º en 2015, con 4 victorias de etapa en total) confirma su reconversión al alzarse con la victoria en la especial de hoy, mientras que a Rokas Baciuška lo acecha la familia Goczał al completo.

Por último, Martin Macík sigue mejorando sus estadísticas al tiempo que escala posiciones en la general y su cuarta victoria de etapa le permite subir hasta la 4ª posición, a 38 minutos de Aleš Loprais.

La primera posición de Sébastien Loeb en la especial le ha caído del cielo y deja en 2 su contador de victorias de etapa en este Dakar. El piloto del Bahrain Raid Xtrem, 31º en la general tras la 2ª etapa, ha ido escalando puestos en la clasificación de forma metódica con una abnegación incuestionable.

El alsaciano, que ha sido 28º, 18º, 11º, 6º, 5º y ahora 4º, ya ha recorrido un camino largo y tortuoso, por lo que sería legítimo esperar que siguiese subiendo puestos día tras día hasta situarse detrás de Nasser Al Attiyah en Dammam. Se encuentra a mucha distancia del defensor del título (1h52’06’’), pero el tercer escalón del podio ocupado por Lucas Moraes lo tiene a media hora y el segundo puesto de Henk Lategan a una hora escasa.

Al piloto francés le quedan 6 días por delante para recuperar el puesto que obtuvo el año pasado y asumir su papel de perseguidor de Al Attiyah en el campeonato del mundo. Loeb y Al Attiyah salieron de la primera prueba del W2RC 2022 en enero de hace un año con tan solo 1 punto de distancia.

El campeón del mundo y su rival más inmediato no han olvidado ese estreno de la temporada pasada. El piloto de Toyota Gazoo Racing pretende administrar su ventaja, pero no pierde de vista el campeonato del mundo porque ha declarado que buscará hacer podio en las próximas etapas para evitar que se repita con Loeb la misma situación de enero de 2022.

Tenemos tendencia a tropezar cuando estamos bajo presión, que puede ser lo que le ha ocurrido a un Janus van Kasteren que ha tenido que detener la marcha durante media hora en la primera parte de la etapa.

El descalabro en el crono no es tan preocupante porque a grandes rasgos equivale a un mero pinchazo, pero las consecuencias son graves cuando la batalla se libra en lo más alto de la categoría de camiones.

Ayer, el joven neerlandés que encarna las esperanzas del equipo De Rooy acumulaba tan solo 15 minutos de retraso frente al líder checo de la carrera, Aleš Loprais, pero hoy se ha llevado un pequeño baño de humildad porque retomará el camino el martes con un retraso acumulado de 38 minutes sin perder la 3ª posición de la general.

La historia de amor entre Yamaha y el Dakar viene de lejos. El fabricante de Iwata diseñó modelos emblemáticos del Dakar y ha dado a conocer a numerosos protagonistas del mayor rally raid del mundo. Stéphane Peterhansel, Cyril Neveu e incluso Edi Orioli formaron parte de la escudería, pero Yamaha decidió el año pasado que rompería su relación con las motos en el rally raid para hacer su entrada en la categoría T3.

En colaboración con X-raid, Yamaha lanzó un prototipo nuevo, el YXZ1000R Turbo que la firma ha confiado al equipo X-raid Yamaha Supported Team para disputar la 45ª edición del Dakar. Ha bastado una semana para que el vehículo se hiciera líder en lo más alto de la categoría gracias a João Ferreira. El rookie portugués, que ya rozó la victoria en varias de las primeras etapas, por fin ha podido consagrarse, además de permitir que el fabricante haga su entrada en el libro de oro del T3 junto a Can-Am o incluso Polaris y OT3.

Mejor aún, Yamaha se convierte en la primera marca que gana una etapa al mismo tiempo en motos y en autos, tras haber reinado a sus anchas, y prácticamente en solitario, en la categoría de quads.

Nasser Al Attiyah, vigente campeón del mundo en autos, y Rokas Baciuška, número uno de la categoría T4 en 2022, son los dos únicos campeones reinantes que llegan al día de descanso como líderes de sus categorías respectivas.

El catarí está en la posición más envidiable de todos los líderes, ya que posee una ventaja de más de dos horas sobre Sébastien Loeb, su perseguidor más inmediato en el campeonato. El lituano no goza de tanta fortuna y tiene al padre y al hijo de la familia Goczał a tan solo cinco minutos de distancia. «Chaleco» López, intratable desde hace un año, no lo tiene tan fácil como sus homólogos en T1 y T3. Austin Jones, con quien hace ahora equipo en la categoría, posee una hora de ventaja sobre Seth Quintero y dos horas y media sobre el chileno.

En motos, el abandono prematuro de Sunderland y los primeros diez puestos apiñados como en una lata de sardinas dejan abiertas todas las posibilidades.

Los destinos del Dakar y el Dakar Classic se entrecruzan con los de Lurquin padre y Lurquin hijo. El primero, Jean-Marie, se dio a conocer gracias a Jean-Louis Schlesser y su buggy. Al principio, su hijo Fabian siguió sus huellas y acompañó en su estreno en coches a Mathieu Serradori, también piloto privado sobre su Century de dos ruedas motrices.

El hijo fue captado con rapidez por Sébastien Loeb, con quien disputa el Dakar desde el año pasado en el seno del equipo BRX. Jean-Marie y Fabian comparten objetivo en estos momentos: encaramarse al podio provisional y, por qué no, sacar partido de cualquier error del líder que les permita imponerse. «Lulu» dio que hablar hoy por su conocimiento y experiencia al ganar junto a su piloto Erik Qvick una etapa de regularidad donde la navegación cumplía una función destacable.

No le ha bastado para escalar hasta el 4º puesto de la general como sí han hecho su hijo y Loeb en esta misma etapa. La tripulación belga ocupa la 5ª posición del Dakar Classic, mientras que las dos tripulaciones españolas siguen dominando el Classic a placer.

Resumen de la Etapa 8

Etapa 9: Riyadh > Haradh

La etapa de arranque de la segunda parte de la prueba no tiene por vocación generar excesivas dificultades a los competidores.

Sin embargo, exigirá una buena técnica de conducción y una gran concentración en los uadis y en los cañones en la primera mitad de la etapa: mucho cuidado con salirse de las dunas y con los errores de navegación.

Antes de llegar al vivac, los competidores se toparán también con un hermoso macizo de dunas de camino a Haradh.

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